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Tecnológico de Cancún: ¿Un semillero de talento o un bastión de opacidad?

Un llamado urgente al cambio

Según un reporte de Notimex, el Instituto Tecnológico de Cancún, bajo la dirección del Dr. Carlos Tiburcio Martínez Martínez, ha pasado de ser un símbolo de esperanza educativa a un ejemplo alarmante de opacidad y negligencia administrativa.

En lugar de ser un motor de talento y movilidad social, la institución parece empeñada en sofocar el potencial de sus estudiantes con una gestión autoritaria y desconectada de su misión formativa.

Un caso emblemático de esta problemática es el campo de béisbol, construido gracias a las aportaciones de la iniciativa privada, lideradas por José Calderón Pérez, de la Asociación Estatal de Béisbol.

Carlos Tiburcio Martínez Martínez y Ramón Jiménez López

Un campo de béisbol convertido en negocio privado

Este espacio, concebido como un pilar para el desarrollo deportivo y social, ha sido transformado en un instrumento de lucro por la administración actual.

El pasado 3 de abril de 2025, se solicitó formalmente el uso del campo para las prácticas de la selección estatal de béisbol, un paso crucial en su preparación para las Olimpiadas Nacionales.

La respuesta fue indignante: el Lic. Alejandro Flores Reyes, jefe de Actividades Extraescolares y colaborador cercano de Tiburcio, impuso un cobro de 500 pesos por hora, sin recibo ni justificación documental.

Este acto no solo evidencia una gestión turbia, sino que privatiza un espacio destinado al beneficio estudiantil, convirtiéndolo en un feudo de poder y ganancia personal.

Beisbol TecNM

La traición a la misión educativa del TecNM

¿Cómo puede Tiburcio Martínez justificar moralmente esta mercantilización de un bien que no le pertenece?

¿Qué intereses se esconden detrás de estas decisiones que traicionan la visión original del campo de béisbol como vehículo de transformación para los jóvenes?

Hoy, este espacio deportivo, que debería ser un trampolín hacia el profesionalismo para los estudiantes, está secuestrado por una burocracia voraz.

La cerrazón de Tiburcio Martínez refleja una crisis sistémica que erosiona la misión del Tecnológico como formador integral.

Los estudiantes, que ven en el béisbol una oportunidad para destacar, se encuentran atrapados en el abandono institucional.


Un llamado a la acción inmediata

Es urgente que las autoridades educativas y deportivas intervengan para auditar las decisiones de Tiburcio Martínez y desmantelar las barreras que sofocan el talento juvenil.

El deporte no puede seguir siendo rehén de una administración que apesta a contubernio.

Los estudiantes del Tecnológico de Cancún merecen un liderazgo que los impulse hacia el éxito, no que los condene a la mediocridad.

Este texto fue generado de acuerdo con lo publicado por José Calderón Pérez, basado en información proporcionada por Notimex.

PD. No tenemos los derechos de las fotografias presentadas, fueron tomadas de la red.

Fuente de Información:

https://www.facebook.com/share/p/16F4VJAdKg

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